El proyecto parte de una pieza inicial de la periodista Raquel Quelart sobre la emprendeduría como salida al paro. Usamos esta noticia como base para pedir más testimonios, y acordamos abrir la etiqueta #NegocioAntiCrisis para que los lectores nos expliquen su experiencia. A lo largo del día recibimos múltiples tuits como respuesta que quedan integrados en esta noticia inicial mediante un widged. Más tarde, la periodista autora de la primera información valora los testimonios recibidos y crea 'Empresas que nacieron en crisis', la segunda parte de la primera noticia.
En este caso, Twitter ha tenido un papel clave: el periodista crea contenido gracias a las aportaciones de los lectores, a la vez que estos lo viralizan empujados por la satisfacción que experimentan con su experiencia participativa, a la retribución de sentirse escuchados.
¿Tienes una empresa que esté triunfando pese a la crisis? Explícanoslo con #NegocioAntiCrisis ¡Publicaremos vuestras experiencias!
— LaVanguardia.com (@LaVanguardia) enero 10, 2013
Este ejemplo permite apreciar la función clave que pueden llegar a ejercer las redes sociales en el periodismo digital: tanto en la creación del contenido como -sobretodo- en su posterior difusión, o lo que es lo mismo, en la unión entre periodismo y negocio.
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